
Sí, se puede aplicar microcemento directamente sobre azulejo, y de hecho es el caso más frecuente en las reformas de baño y cocina que hacemos en Valencia. Pero no siempre: hay tres situaciones en las que decimos que no, y conviene conocerlas antes de pedir presupuesto.
Las cuatro comprobaciones previas
- Adherencia pieza a pieza. Se golpea el alicatado con los nudillos o con un mango de madera. Un sonido hueco significa que la pieza está despegada del muro. Si hay unas pocas, se sustituyen; si suena hueco en zonas amplias, hay que retirar el alicatado.
- Humedad. Manchas, eflorescencias blancas o juntas oscurecidas indican filtración activa. Antes de revestir hay que localizar el origen y repararlo.
- Planimetría. Se comprueba con regla de dos metros. Los desniveles superiores a 3 mm se corrigen con mortero de nivelación, porque los 2 mm de microcemento no reparan un suelo torcido.
- Ancho de junta y relieve. Juntas por encima de 5 mm o azulejos con relieve marcado necesitan una capa de regularización previa, o acabarán marcándose a través del acabado.
El proceso, paso a paso
- Limpieza y desengrasado con detergente alcalino, especialmente en cocinas: la grasa invisible es la primera causa de fallo de adherencia.
- Lijado mecánico para abrir el poro del esmalte y quitar el brillo.
- Relleno de juntas con mortero de reparación cuando son anchas.
- Imprimación epoxi bicomponente con espolvoreado de árido de cuarzo en fresco. Esta capa es la clave de todo: crea una superficie rugosa a la que sí agarra el microcemento.
- Capa base con malla de fibra de vidrio embebida en toda la superficie.
- Segunda base, lijado, dos capas de acabado y sellado.
Cuándo decimos que no
- Humedad ascendente sin tratar. El vapor busca salida y acaba levantando el revestimiento. Primero se trata el muro.
- Alicatado despegado en zonas amplias. Si el soporte se mueve, el acabado se rompe. Sale más barato picar que repetir el trabajo.
- Fisuras estructurales activas. Una grieta que sigue trabajando atraviesa cualquier revestimiento continuo. Antes hay que estabilizar el elemento.
Suelo y pared: matices distintos
En pared el sistema es más ligero, porque no hay tránsito. En suelo, sobre gres o terrazo, hay que ser más exigente con la adherencia y con la nivelación, y la malla es innegociable en el 100 % de la superficie.
En baños hay un paso adicional que no se ve pero lo cambia todo: la impermeabilización líquida bajo el microcemento en la zona de ducha. Lo explicamos en detalle en la página de baños de microcemento.
Ventajas frente a picar el alicatado
Ahorras entre cinco y diez días de obra, el contenedor, el permiso de ocupación de vía pública, el polvo en toda la casa y el riesgo de dañar tuberías empotradas al picar. En un baño interior de un piso antiguo, esa última ventaja no es menor: picar un alicatado sobre tabiquería de ladrillo hueco antiguo es una fuente clásica de sustos.
Y una ventaja poco comentada: si el azulejo es de los años sesenta o setenta, puede contener materiales que hoy no se manipulan alegremente. No tocarlo también es una forma de resolverlo.


